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Guitarras de Jazz

Cuerdas para tocar jazz. 2ª Parte.

marzo 27, 2017

En esta segunda parte vamos a probar diferentes juegos de cuerdas de guitarra, concretamente estos nueve:

  • D’Addario Chromes
  • D’Addario Pure Nickel
  • Thomastik Swing
  • Thomastik BeBop
  • Thomastik G. Benson
  • Piramid Gold
  • Piramid Pure Nickel
  • La Bella Jazz Flats
  • Dean Markley Nickel Steel Jazz

La importancia de las cuerdas en una guitarra es algo que está fuera de toda duda. Por muy buen instrumento que tengamos, si no la ataviamos con unas cuerdas apropiadas, no hay nada que hacer.

Es creencia popular es que una guitarra para tocar jazz tiene que llevar cuerdas de entorchado plano o “flatwound”, craso error!, si bien este tipo de cuerdas ocupan un lugar de honor junto a las archtop dedicadas al jazz exclusivamente. Para sonar bien en este estilo es importante que las cuerdas produzcan un sonido poco brillante y con cuerpo, pero no es necesario que sean flatwound para ello. Es más importante el material que se usa para el entorchado que el diseño de este. El entorchado de níquel siempre (o casi siempre) será más aconsejable que el de acero, su brillo cálido favorece el sonido que buscamos en una archtop. El inconveniente de la cuerdas entorchadas con este material es que su tiempo de vida es más corto que el de las entorchadas con acero o acero niquelado.

La mayoría de fabricantes de cuerdas utilizan el denominador “jazz” para referirse al grosor del juego, normalmente a partir del calibre 0’012 ya lo llaman así, independientemente del material con el que estén fabricadas o el tipo de entorchado. Esto nos puede dar más de una sorpresa o disgusto, ya que hay algunas que no son nada apropiadas para este estilo, aunque se las bautice con el recurrente apellido de “Jazz”.

Para el que no haya leído la primera parte del artículo (aquí está: https://guitarrasdejazz.com/2017/03/13/cuerdas-para-tocar-jazz-1a-parte/) , vamos a tratar muy brevemente el tema de los entorchados. Pueden ser de tres tipos: normal o  “round wound”, semi plano o “semi flat wound” y plano o “flat wound”.
En general podríamos decir que:

– Las de entorchado plano tienen un sonido asociado directamente al jazz; grueso y sin brillo. Si buscas el sonido clásico del jazz, estas son tus cuerdas.

– Las de entorchado redondo son más resonantes, favorecen el sonido acústico de la guitarra y dependiendo de qué material estén hechas, pueden ser recomendables para interpretar jazz o no.

– Las de entorchado semiplano están, como su nombre indica, a medio camino entre las otras dos. Tienen un tacto agradable parecido a las planas.

En esta imagen, sacada del envoltorio de unas D’Addario, se puede ver la diferencia entre estos tres entorchados, así como seis tipos de cuerdas de esta marca ordenadas de más brillante a menos.

 

LAS PRUEBAS

Las cuerdas catadas han sido en su mayoría del calibre 0’012, salvo la Thomastik que al tener el grosor compensado he usado 0’013 para que no se quedaran muy blandas y las Thomastik George Benson que he usado un juego de 0’014, porque no se fabrican con calibre 0’013.

He hecho esta tabla de grosores y tensiones para comparar los diferentes juegos. Desafortunadamente, no todos los fabricantes aportan el dato de la tensión.
Si os fijáis veréis que hay diez juegos en la tabla en lugar de los nueve que vamos a ver. Esto se debe a que he incluido las D’Addario Chromes 0’013-0’056, para poder comparar grosores con otras marcas.

Puedes verla más grande pinchando sobre la imagen.

Y nada más. Empezamos con la cata.

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D'ADDARIO CHROMES (Entorchado plano 0'012-0'052)

Los antepasados de estos fabricantes ya andaban haciendo cuerdas para los instrumentos de la época en 1680, ni más ni menos. Comenzaron a fabricar cuerdas en Estados Unidos en 1918 y hoy en día son los capos del mercado internacional de cuerdas de guitarra, es decir, los que más venden.

Estas cuerdas son, según las estadísticas, las más usada en el mundo entero por guitarristas de jazz. Es la más fácil de encontrar en cualquier tienda de música, tal vez sea por eso que son las más usadas, aunque para ser justos hay que decir que son buenas cuerdas.

Su sonido es redondo y mate, un clásico. Como todas las flatwounds pierdes la “chispa” a los ocho o diez días del estreno y, eso sí, a partir de ahí permanecen inalterables durante meses, relevarlas ya depende de ti. De todas las cuerdas planas que he probado, estas son las que mejor mantienen sus propiedades después de muchísimo uso. Tienen entorchado de acero y el núcleo es hexagonal. Estos dos detalles hacen que la cuerda suene viva mucho más tiempo que sus competidoras entorchadas la mayoría en níquel puro.

Su grosor global es el estándar de todos los juegos de cuerdas para jazz, aquí D’Addario no ha llegado a aplicar el “grosor compensado” que ha aplicado en otros juegos de cuerdas y que rebaja un poco el grosor de las cuerdas entorchadas.

 

D'ADDARIO PURE NICKEL (Entorchado redondo 0'012-0'051)

Tienen un brillo inicial que con el uso acaba casi desapareciendo, aunque nunca llega a irse del todo. Si no fuese porque en el paquete dice que son de níquel puro pensaría que son de acero, aunque es cierto que tienen un brillo algo más cálido que el acero. Como todas las D’Addario tienen núcleo hexagonal.

Aguantan muy bien y se mantienen enteras, en mi caso después de dos meses de actuaciones y ensayos siguen en buenas condiciones. Las he retirado a los tres meses y medio de uso, que ya está bien, porque ya habían muerto. Esto es mucho tiempo para unas cuerdas de níquel puro, pero hay que tener en cuenta que al cabo de 30 o 40 días han perdido parte de su brillo y es cuando mejor suenan para tocar jazz, algo que para otros estilos más “brillantes” no sería tan válido.

Tienen un sonido orgánico y la tensión, en un juego de 0’012, es algo menor que en las D’Addario Chromes, manteniendo el grosor de la primera y segunda pero aligerando un poco el resto. Aunque esa rebaja de grosor es mínima, exactamente de 0’001 pulgada.

 

THOMASTIK SWING (Entorchado plano 0'013-0'053)

Thomastik-Infeld es un fabricante austriaco de reconocido prestigio internacional que anda haciendo cuerdas flatwound para instrumentos de arco desde 1919, en este campo son una autoridad.

Estas cuerdas, entorchadas en níquel puro, tienen el calibre compensado que usa Thomastik en todos sus sets para jazz: primera, segunda y sexta más gruesas proporcionalmente que el resto. En un set de calibre 0’013 la tercera, cuarta y quinta tienen el grosor correspondiente aproximadamente a un juego de 0’011 de D’Addario. Esto le resta mucha tensión y consigue que podamos mover un calibre 0’013 o 0’014 como si tal cosa, algo que con una calibrado estándar sería impensable. Para guitarristas que tengan su primera archtop y estén acostumbrados a los calibres finos que se usan en guitarras sólidas, un set de 0’012 les puede venir muy bien como calibre de transición. También pueden ser de gran ayuda cuando sales de una tendinitis.

Recién puestas suenan algo más oscuras que las D’Addario Chomes. De todas las flatwound que he probado son, a mí gusto, las que más suenan “a madera” y consiguen sacar el mejor tono jazzy del instrumento. Al cabo de mes y medio de uso continuo, los graves están bastante apagados, principalmente la quinta y sexta, las más gruesas. Pueden aguantar mucho tiempo en este estado, pero a partir de los dos meses suenan totalmente mates y sin sustain, algo que no es malo si buscas un sonido clásico con tu archtop.

Son muy recomendables, suenan bien y el calibre compensado me resulta muy práctico, ya que antes solía usar juegos de otras marcas de 0’012 y ponerles la primera y segunda de 0’013 y 0’017, en estas ya viene así.

 

PIRAMID PURE NICKEL (Entorchado redondo 0'012-0'052)

Me ha llamado la atención la flexibilidad de las cuerdas al sacarlas del envoltorio, son muy blandas, he visto algunas cuerdas de guitarra española más rígidas que estas. Posiblemente se debe a que llevan el núcleo bastante fino.

Recién puestas entregan un tono brillante pero cálido. Las dos primeras tienen un sonido excepcionalmente redondo y rico en armónicos. Con la guitarra sin enchufar suenan equilibradas pero, al amplificarla, la primera y segunda entregan mucho más volumen que las entorchadas. El conjunto está totalmente desequilibrado. Es necesario ajustar los seis tornillos de la pastilla para equilibrar un poco el sonido, aún así no está compensado del todo.

A las dos semanas de uso, después de unas pocas actuaciones, las entorchadas han perdido bastante brillo pero se ha acentuado el desequilibrio de volumen entre la primera y segunda con el resto. El tacto es áspero y se hace costoso deslizar la mano. Resulta agotador tocar con esa diferencia de volumen entre las cuerdas, hay que ir corrigiendo a base de controlar la pulsación. Las voy a retirar antes de tiempo porque no puedo tocar cómodo con ellas.

Por si faltaba algo, la sexta cuerda miente como una posesa. Al pisarla en el traste doce da un MI entre 10/12 cents por debajo del real (164’8 Hz). Por supuesto la guitarra está todo lo bien quintada que se puede con un puente de madera. Con un tune-o-matic se podría ajustar mejor, pero no sería suficiente para que salvara la gran desproporción que hay entre la sexta y las demás.

Una pena que hayan acabado tan mal estas cuerdas porque prometían. La he retirado antes del mes de uso.

 

LA BELLA JAZZ FLATS (Entorchado plano 0'012-0'052)

Herederos de la más antigua tradición, sus antepasados le confeccionaban manualmente las cuerdas de tripa al mismísimo Antonio Stradivarius. En la nueva etapa americana están fabricando cuerdas desde 1913.

Las Jazz Flats están entorchadas en acero y van acabas con hilo de seda en los bordones y bolitas (ball end) de colores, como las D’Addario. Contra todo pronóstico, tienen un sonido cálido y sin brillo desde el primer momento. Están “optimizadas con una carga magnética” según el fabricante, no sé si tendrá que ver con la ausencia total de brillo recién puestas y el sonido “plomizo”. Pese a eso, tienen definición. El conjunto suena equilibrado y con buen volumen, claro que las acabo de colocar en la guitarra.

Pasadas tres semanas el sonido de las cuatro entorchadas ha caído en picado, se han quedado totalmente muertas y tienen cierto tono plástico nada orgánico. Suenan planas, responden muy mal a las dinámicas y para hacer que suenen más fuerte de lo normal hay que clavar la púa con ganas. Es posible que este detalle sea del agrado de algún guitarrista, pero a mí me incomoda bastante.

Otras que van a la papelera antes de tiempo.

 

PIRAMID GOLD (Entorchado plano 0'012-0'052)

Entorchadas en níquel puro plano tienen un tacto muy áspero recién puestas y suenan moderadamente brillantes y cantarinas. Son las que han sustituido al set de La Bella y ahora la diferencia está muy presente. Llevan el extremo inferior -la parte de la bolita- reforzada con hilo de seda.

No presentan un desequilibrio tan acusado entre las planas y las entorchadas como las Pure Nickel de la misma marca, pero se nota que las dos planas tienen más volumen que el resto, aunque una cosa moderada. Responden bien al uso y mantienen un par de semanas el poco brillo que tienen, aunque al mes de tocarlas a diario ya lo han perdido y empiezan a sonar un poco apagadas, tal vez demasiado.

Después de usarlas durante algo menos de dos meses están totalmente muertas. Todavía se pueden tocar pero han perdido toda la alegría y suenan muy oscuras y ahogadas, ya toca cambiarlas. Fue bonito mientras duró pero su vigor ha desaparecido prematuramente.

La papelera se me está llenando de cuerdas.

 

THOMASTIK BEBOP (Entorchado semiplano 0'013-0'053)

Con entorchado semiplano son la alternativa perfecta para el que quiera unas cuerdas de jazz con más brillo que las planas pero sin renunciar al sonido característico de este estilo.

Tienen el calibre compensado típico de la marca, los bordones son de níquel puro con el extremo superior envuelto en hilo de seda y las tres primeras son doradas, de acero bañado en latón, este dorado dura dos días.

Recién puestas suenan brillantes y cálidas. Producen un tono rico en armónicos y muy resonante. Aguantan muy bien el paso del tiempo sin perder definición y siguen manteniendo moderadamente el brillo, aunque el sonido se vuelve más seco y con menos sustain, como es lógico. La 1ª y 2ª, al igual que en las “Swing” de esta marca, pierden el temple en un mes más o menos -tocando a diario- y si la acción de tu guitarra es muy baja resulta imprescindible cambiarlas para evitar trasteos y, sobre todo, para seguir beneficiándonos de los bordones que están en todo su esplendor. Aguantan tres meses sin problemas.

Aunque lo más habitual es usarlas en guitarras de caja, se pueden emplear perfectamente en guitarras sólidas y van a mejorar el tono que nos daría cualquier cuerda estándar. Además (OJO!) el juego de 0’012 lleva la tercera plana, calibre 0’020 sin entorchar, aunque es bastante gruesa se pueden hacer bending perfectamente. El problema de esta tercera plana es que en archtops con puente de madera, va a mentir mucho, ya que este tipo de puentes está compensado pensando en una tercera entorchada.

El juego de 0’013 ya lleva la tercera entorchada.

Vale la pena probarlas.

 

DEAN MARKLEY NICKEL-STEEL JAZZ (entorchado redondo 0'012-0'054)

Estas cuerdas están entorchadas a mano sobre un núcleo hexagonal, muy sofisticadas. De entrada la coletilla de “JAZZ” me da miedo.

Son de acero niquelado, muy duras, y su sonido recién colocadas no es malo, muy brillante y algo cálido, no mucho. Al intentar quintar la guitarra me he encontrado que la sexta cuerda miente, pisando en el traste doce suena bastante más alta (de afinación) de lo que debería. Ajustando el puente y buscando un punto medio he conseguido que sea algo soportable, pero ahora la 5ª y 4ª dan la octava un poco más baja… una chapuza, pero estoy harto de tirar cuerdas, sino iban a la papelera ya. Habrá que amortizarlas unas semanas al menos.

Un mes después de colocadas mantienen casi todo el brillo inicial y también el cuerpo y la dureza, no se han deslucido en lo más mínimo, suenan poco más o menos como nuevas. Parece que no nos podemos quitar el brillo de encima.

A pesar de que la primera es de 0’012 y la segunda de 0’015, de la tercera para arriba tienen un diámetro ligeramente superior al que le corresponde a un juego de este grosor. Creo que estas cuerdas están más pensadas para rock y afinaciones graves. Pueden servir para tocar jazz si buscas un sonido brillante o, si ya las tienes colocadas en tu guitarra y no te queda otro remedio, como es mi caso.

Unas vez más la coletilla de “JAZZ” ha resultado engañosa, de todas las cuerdas que estoy probando para esta comparativa, estas son las menos indicadas para tocar jazz. Además la sexta ha salido mentirosilla, y eso es más de lo que se le puede tolerar a una cuerda.

 

THOMASTIK GEORGE BENSON (entorchado plano 0'014-0'055)

Las Thomastik signature de George Benson se ofertan solamente en dos grosores, 0’012-0’053 y 0’014-0’055, con la tercera entorchada en los dos casos. En el calibre de 0’012 también la podemos comprar con entorchado redondo. Están entorchadas en níquel puro. Su precio es el doble que las Thomastik Swing y a primera vista son iguales.

Lo primero que he hecho, nada más colocarlas, ha sido comprobar si la sexta cuerda quintaba bien. Después de la experiencia con las Dean Markley estaba un poco mosqueado. Pues bien, afina perfectamente, a pesar de su grosor de 0’055.

La primera impresión es muy buena, suenan muy claras, me parecen algo más brillantes que las Swing, con una chispa muy parecida a las D’Addario Chromes. El calibre 0’014, al ser compensado se deja tocar pero aún así, hay que moverlas. Las primeras cuerdas tan gruesas le dan un cuerpo a los agudos fuera de lo normal, algo que no podríamos conseguir con calibres más finos. Las octavas tipo Wes suenan graaandes y llenas.

Después de un par de meses de uso continuo, siguen sonando enteras y aunque han perdido el desparpajo inicial, aún tienen alegría y sacan el mejor sonido de flatrounds usadas de todas las que he probado. Definitivamente, son más brillantes que las Swing y, además, aguantan mejor el paso del tiempo, a pesar de estar hechas del mismo material. Aquí hay cuerdas para rato.

El único inconveniente es su precio, alrededor de 30 euros en España, que no es nada si piensas cuanto le cuesta cambiar las cuerdas a un contrabajista.

 

CONCRETANDO

Las cuerdas de entorchado plano finalistas son:

  • Thomastik George Benson
  • Thomastik Swing
  • D’Addario Chromes

Las que mejor aguantan el paso del tiempo son las D’Addario Chromes y las Thomastik George Benson, salvando las diferencias, ya que unas están entorchadas en acero y las otras en níquel puro.

Las que mejor suenan, a mi gusto, han sido las Thomastik Swing de 0’013. Aunque no duren tanto como las otras dos finalistas tienen la combinación de grosores que más me agrada y aguantan un par de meses sonando bien.

El descubrimiento han sido las Thomastik George Benson, que pese a llevar un 0’014 en la primera, el calibre de la 3ª, 4ª y 5ª es el mismo prácticamente que en unas D’Addario de 0’012 y aligera mucho la tensión, dicho de otra manera, puedes llevar un 0’014 con agudos gordos y potentes sin romperte la mano. Lo único que me tira un poco para atrás es su precio y que no las fabriquen en 0’013.

De las cuerdas con entorchado normal, me quedo con las D’Addario Pure Nickel, sin dudarlo. Su tono, duración y precio son insuperables.

Mención especial para las Thomastik Be-Bop, únicas en su categoría de semi-planas.

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Y esto es todo por hoy.

No hay nada como experimentar con las cuerdas, un pequeño lujo que nos podemos permitir cuando no podemos comprar guitarras o amplis nuevos y queremos probar nuevos sonidos.

 

Salud y bolos.

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