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Guitarras de Jazz

Henriksen JazzAmp 100-ER

diciembre 29, 2014

Concebido especialmente para amplificar archtop, esta pequeña maravilla va más allá.

1.- Portada

Hay quien dice de los Henriksen JazzAmp que son el relevo de Polytone, los que han recogido el testigo y han continuado la evolución de unos amplis que se han mantenido demasiado tiempo en el trono sin que nadie les hiciese sombra. No me atrevería yo a decir tanto, aunque como publicidad para la marca no está nada mal. Polytone tiene un sonido que es y será una referencia en el mundo de la guitarra de jazz, pero desde luego, este Henriksen es un amplificador que debemos tener muy en cuenta, principalmente si queremos amplificar una archtop y además usamos acústica o clásica. Sirve igualmente para los tres tipos de guitarra.

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Estos JazzAmp están fabricado por partes en diferentes estados de U.S.A. y montados en una pequeña factoría de Henriksen en Colorado, concretamente en Denver.
Bud Henriksen, el fundador de la empresa, es un guitarrista de jazz que creó este amplificador basándose en sus preferencias y necesidades a la hora de amplificar una archtop. Realmente ha hecho una buena aportación al limitado mundo de los amplificadores para jazz.

 

JAZZAMP 110-ER

Con unas dimensiones muy reducidas y un peso irrisorio de 11 kilos, este es un candidato ideal para los que están hartos de romperse la espalda cada vez que tienen que mover el amplificador. Es muy compacto y al levantarlo se nota de una pieza, muy sólido, como una pequeña maleta que lleva todo dentro muy apretado.
La madera que se ha usado para la cabina es laminado de abedul del Báltico, ligera y resonante, de ahí su liviano peso. Tengo un amplificador AER Compact 60 fabricado con el mismo tipo de laminado y pesa 8’5 kilos. Se debería usar más esta madera para hacer amplis!.

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Sin embargo, pese a su reducido peso y tamaño, tiene potencia de sobra para poder sonar limpio frente a una gran sección de vientos, como podría ser el caso de una big band, sin perder un ápice de su claridad. Resulta sorprendente como mantiene el tipo a altos volúmenes. Esto es lo más difícil de conseguir, porque a baja potencia muchos amplificadores suenan bien, pero cuando le exiges volumen la cosa cambia y lo que era limpio ya no lo es. Aquí tienes limpio para aburrirte.

Esta pequeña maravilla entrega 120 vatios de potencia por un altavoz Eminence Beta-A 10″ de 8 ohmios y un tweeter que ofrece la interesante opción de desactivarlo con un interruptor que está en la parte de atrás. Este tweeter nos puede venir muy bien si la guitarra que amplificamos es una acústica o española, añadiendo ese brillo tan característico. El tweeter original de este amplificador se rompió y el que lleva ahora es un repuesto no original.
Después de unas cuantas pruebas he preferido desactivar el tweeter para la grabación con la Gibson ES-175 que usé para hacer el vídeo, no me pareció que fuese a favorecer el tono.

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Tiene una salida para un altavoz externo de 8 omhios, junto al interruptor del tweeter. El altavoz externo funciona en paralelo con el del amplificador y los dos juntos entregan una potencia de 160 vatios a 4 ohmios. Henriksen también fabrica cajas externas, una de ellas con un altavoz de 10″ y tweeter, exactamente igual que los que monta este amplificador.

El sonido que se consigue sonando por dos altavoces independientes en este caso no es estéreo, pero la dimensión y profundidad que confiere a nuestro instrumento es algo irreemplazable. Si lo pruebas ya no querrás volver a tocar con un solo bafle.

En el panel principal tenemos un control de volumen, uno de reverb y cinco de ecualización, todos muy pequeñitos y juntitos, demasiado juntitos, pero es que no había sitio para más. Tienen un tacto muy agradable, como de goma.
También está la entrada para conectar la guitarra, una salida de línea para dar señal a una mesa de mezclas o una tarjeta de sonido (en este ejemplar la entrada es de jack pero otros JazzAmp la llevan de canon), y un interruptor para activar o desactivar la reverb.

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Al desactivar la reverb la dejamos totalmente fuera del circuito, cosa que no conseguiríamos bajándola a cero. Por cierto, la reverb de este ampli es bastante decente, suena poco brillante y no tiene una cola demasiado larga. La he usado al 2’5 (de 0 a 10) y no solo no molestaba sino que hasta me ha gustado, cosa que no me suele ocurrir con las reverb de los amplis.

El sistema de ecualización vamos a tratarlo aparte porque realmente se lo merece.

En la parte de atrás, además de la salida para altavoz externo y el interruptor del tweeter, hay un gran disipador de calor de aluminio. Este evita que el ampli se recaliente sin tener que poner un ventilador, evitando así el molesto ruido de fondo.

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Va forrado con un tolex negro muy duro que tiene pinta de aguantar todo tipo de rozaduras sin inmutarse. Las cantoneras son metálicas, igual que la rejilla del altavoz y las piezas que la sujetan, todo metálico. En la paste inferior lleva cuatro tacos gordos de goma que le proporcionan mucha estabilidad. Da la impresión de ser indestructible.

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ECUALIZADOR

Esta es la parte que marca la diferencia de este con el resto de amplificadores.

Partimos de la base de que un lutier de archtop busca un sonido concreto en el instrumento que elabora. Cada artesano tiene sus recursos y secretos para conseguir su sonido, tanto en técnicas de construcción como en maderas más o menos exclusivas que han conseguido almacenar con el paso del tiempo.
Para amplificar una archtop de calidad y conseguir que el sonido sea lo más fiel posible, no vale cualquier amplificador.

Elegimos tal o cual amplificador porque nos gusta el tono que saca de nuestra guitarra, obviamente. El principal responsable de este tono o “coloreado” es el previo del ampli, o lo que para el guitarrista de a pie se reduce a controles de  graves, medios y agudos.

El previo está entre la guitarra y la etapa de potencia y lo que hace realmente es modelar la señal, recortando ciertas frecuencias que podrían molestar más que favorecer el sonido de una guitarra.

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Esta es la clara definición que da Henriksen en su página http://jazzamp.com/ sobre dichos controles:

“El funcionamiento de los controles de tono en los amplificadores convencionales viene a ser como cualquier filtro de paso de graves o paso de agudos. La mayoría son filtros pasivos que solamente tienen la capacidad de reducir las frecuencias no deseadas. Algunos tienen filtros activos que permiten cierto nivel de amplificación de un espectro particular. En general, un control de graves funciona reduciendo la magnitud de las frecuencias por debajo de cierto “punto de corte” y un control de agudos actúa reduciendo la magnitud de las frecuencias por encima de cierto “punto de corte”.”

Ahora bien, se puede dar el caso de que queramos que el amplificador no añada o quite nada al sonido de la guitarra, que suene lo más parecida posible a como lo hace sin amplificar.

Lo que ha hecho este señor es eliminar estos controles y sustituirlos por un ecualizador de cinco bandas de alta calidad que nos permite darle a cada banda el volumen que queramos, vamos, lo que es un ecualizador.
Cada control da un juego de -10/+10 dB y afecta el sonido de la siguiente manera: el control de 100 Hz actúa sobre las frecuencias de 50 Hz a 200 Hz, el de 300 Hz sobre los 150 Hz y los 600 Hz y así sucesivamente.

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Esta interesante tabla de frecuencias, que también he sacado de la página de Henriksen http://jazzamp.com/ , nos dice la frecuencia exacta de cada cuerda pisada en cada traste. Con diferentes sombreados podemos saber sobre qué notas concretas actúa cada pote del ecualizador.

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El La-440 Hz que usamos para afinar, está en el quinto traste de la primera cuerda. La nota más aguda que puede dar una guitarra con 24 trastes, la primera cuerda en el traste 24º, sería un Mi equivalente a 1.318’51 Hz. Pero resulta que tenemos controles hasta para los 3 kHz (3.000 Hz) y 10 kHz (10.000 Hz), ¿para qué sirven estos controles?.
El control de los 3 kHz llega a afectar a los agudos y se nota levemente cuando lo subes o bajas, seguro que el tweeter tiene algo que ver, pero el control de 10 kHz me ha resultado un tanto desconcertante, no he notado ninguna diferencia tocando con él al mínimo o al máximo por el registro más agudo de la guitarra. Al parecer no afecta a la “primera línea” del sonido, actúa de otra manera.
En teoría estos controles afectan a los armónicos que produce la guitarra. Lo que yo no sé es hasta qué punto se pueden realzar los armónicos en un amplificador de transistores, que no son famosos precisamente por los armónicos que sacan. Posiblemente la idea es esa, potenciar la parte más débil del amplificador.

 

PRUEBA DE SONIDO

Para probar el amplificador he usado tres guitarras diferentes, Gibson ES-175, Guild X-170 y Jaén Odeón, dos de laminado y una de maderas macizas.
A todas les conseguí sacar un buen sonido, pero me costó más con la Guild y eso me extrañó, normalmente suena bien a la primera en cualquier ampli, pero con este sacaba mucha bola en graves, unos medios muy desagradables y no tenía definición. Tuve que recurrir a ecualizaciones drásticas, casi sin graves.
La Gibson fue bastante más dócil y sonó bien tras hacer unos ajustes mínimos.
La que mejor se portó fue la Jaén, con todo los parámetros del ecualizador a la mitad sonaba de lujo y trabajándolo un poco descubrí matices que nunca había oído usando esta guitarra en otros amplificadores de transistores.
Finalmente decidí hacer la grabación del vídeo con la Gibson, una guitarra que estamos más acostumbrados a escuchar que las otras dos.

He hecho seis tomas con diferentes ecualizaciones. En las tomas 3º y 4º los graves estaban algo subiditos y se aprecia un acople que se debe a que el volumen estaba demasiado alto para lo que son las dimensiones de la habitación donde hice la grabación, aunque solo estaba al 2.
Usando el ecualizador se puede perfilar el sonido para evitar estos acoples, provocados por la frecuencia de 120-130 Hz, que ya conozco esta habitación.

El sonido de este amplificador es redondo y cálido, parecido a los valvulares. El cono de 10″ da unos graves compactos y nada carentes de cuerpo. Responde muy bien al ataque y tiene buena dinámica.

 

CONCLUSIONES

Este amplificador, pese a su tamaño, da la talla en calidad y potencia como para poder ser usado en la liga profesional.
Destaca especialmente a la hora de amplificar instrumentos con buena acústica, como las archtop de maderas macizas, pero también funciona perfectamente con guitarras laminadas, como la 175 con la que grabé la demo.
Si a esto le añadimos que también puede amplificar guitarras clásicas o acústicas con resultados más que dignos y que se puede trasportar con una mano, tenemos un caballo ganador.

El precio del JazzAmp 110-ER en España es de 950 euros, euro arriba euro abajo.

 

VÍDEO

Grabado con micro SENNHEISER e906. Aunque en el vídeo se pueden ver dos micros delante del amplificador, solo usé la señal del e906.
Tarjeta de sonido Edirol FA-66.
Sonido sin procesar.
Audio en MP3, a 192 kbps. Es aconsejable escucharlo con auriculares, si no tienes unos buenos altavoces en tu PC.

 

CURIOSIDADES

Realmente, esto de saltarse el previo y usar un ecualizador en su lugar no es nada nuevo, como me dijo mi amigo José, especialista en amplificadores de válvulas: “Vaya, hemos inventado la rueda!!”.
Para demostrarme que eso se podía hacer con cualquier ampli que tuviera lazo de efectos hicimos unas pruebas.

Siguiendo sus indicaciones conecté la guitarra al Polytone por el “imput” del lazo de efectos, así conseguía saltarme el previo, eso ya lo sabía yo. El sonido resultante era malísimo, sonaba a corcho, sin definición en graves ni agudos ni en ningún sitio, eso también lo sabía, ya lo había hecho otras veces. Entonces me dijo que había una diferencia de impedancias (creo recordar) entre la señal de la guitarra y la etapa de potencia y usando un pedal cualquiera entre estas dos partes, sonaría bien . Vaya, eso no lo sabía yo. Conecté un pedal de reverb que tenía a mano y voila!! De repente la guitarra sonaba bien, ya se había ido el “efecto resfriado”. Si en lugar de la reverb hubiera añadido un pedal de ecualización, pues habríamos conseguido un ampli sin previo y con ecualizador en su lugar.

Lo bueno del JazzAmp es que ya te lo da incorporado y no conozco otro amplificador de estas características.

 

 

Gracias a...

Eddy Berte, el dueño de este amplificador y de la Gibson ES-175. Amigo, qué buen equipo tienes!.
José “el Válvulas”, por su asesoramiento técnico sobre los previos.

A todos los que os habéis pasado por este blog a lo largo de este año, en especial a los foreros de guitarrista.com, por la buena acogida que me habéis dado en vuestro foro.

A todos los que me habéis prestado vuestras guitarras para “inmortalizarlas” y a todos los que me las habéis ofrecido, sin conocerme de nada, incluso prestándoos para enviármelas por correo. Gracias por vuestra confianza incondicional, todo se andará.

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Con este post me despido de este 2014, año del nacimiento de este blog y de mi hijo. Creo que, a pesar de todo lo demás, ha sido un buen año.

Feliz 2015!!

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