Saltar al contenido
Guitarras de Jazz

Cuerdas para tocar jazz. 1ª Parte.

marzo 13, 2017

Hace mucho tiempo que empecé la ardua labor de escribir un artículo sobre cuerdas de guitarra aptas para tocar jazz. Después de más de un año de pruebas, sorpresas, sonrisas y lagrimas, ya está listo.

Por razones prácticas he decidido publicar este post en dos partes; son diez páginas en total.

En esta primera parte, podrás leer un interesante artículo de Hugo Pinksterboer sobre los materiales, tipos de entorchado y otros muchos aspectos importantes referentes a las cuerdas.
La segunda entrega, que publicaré en unos días, trata sobre mi experiencia con nueve juegos de cuerdas para jazz, probadas expresamente para esta review. He incluido una esclarecedora tabla comparativa de grosores y tensiones.

Este trabajo me ha llevado tanto tiempo por dos razones primordiales.
La primera y más importante es que hace falta un tiempo mínimo de dos meses, dada la longevidad de los calibres gruesos,  para conocer bien unas cuerdas. A veces es suficiente con quince minutos de prueba y, por desgracia, cuando esto ocurre suele ser para mal. Cada set de cuerdas testeadas ha estado un mínimo de dos meses en mi guitarra principal, con el riesgo que eso conlleva. En algunos casos ha sido demasiado duro y reconozco que las he desechado antes de tiempo.
La segunda razón es que, para tener una opinión fiable sobre unas cuerdas, todas las elegidas debían ser probadas en la misma guitarra. Esto ha hecho que no pueda probar varios juegos al mismo tiempo y ha ralentizado mucho la cata.

A lo largo de este periodo de pruebas, me he ido asesorando y documentando hasta la saciedad.
Uno de los muchos escritos que he leído me ha parecido un trabajo tan interesante y profundo que he decidido publicarlo completo. Este texto está extraído de un libro llamado muy genéricamente “Guitarra eléctrica y bajo”, pertenece a la colección “Guías Mundimúsica” y parece mentira que tras ese nombre tan poco sugestivo se esconda esta maravilla. El autor es Hugo Pinksterboer que, por varias puntualizaciones que hace, debe ser bajista.

Como curiosidad veréis que cuando hace referencia a algún asunto monetario nombra las pesetas. El libro fue editado en España en 2001, cuando ya manejábamos euros, pero seguramente se tradujo bastante antes.

En letra cursiva aparecen mis observaciones, pero tranquilos que hay muy pocas.

Y nada más, os dejo con el artículo de Hugo.

************************************

“No todas las cuerdas han sido creadas iguales a los oídos del músico. ¿Por qué nos gustan más unas que otras?, ¿somos los músicos tan maniáticos como creen los dueños de algunas tiendas?,  ¿exigimos determinado tipo de cuerda o púa para compensar el complejo de inferioridad que nos produce el no poder gastarnos 3.000 euros (500.000 ptas. en el texto original) en el instrumento de nuestros sueños?

La imagen pública.

Hoy en día se fabrican muchos tipos de cuerdas y si los guitarristas lo tienen difícil para elegir, los bajistas sí que pueden perderse en esta jungla. Los anuncios, la mayor parte de las veces, lejos de orientarte más bien te lían en un torbellino de gráficas y diagramas espectaculares y jerga técnica. Ante esto, el argumento definitivo para nosotros debe ser lo que nos digan nuestras manos y oídos. No son los fabricantes o importadores los que han de decirnos qué debería gustarnos, somos nosotros los que debemos decirles (en metálico, el lenguaje universal) cuándo lo están haciendo bien. La publicidad se hace con objeto de aumentar las ventas, lo que permitiría ajustar los márgenes y abaratar el producto (pero esto no sucede necesariamente así, también puede simplemente aumentar los beneficios). ¿Vale todo con tal de vender? Según a quien, sí o no. Algunas veces encuentras cuerdas fabricadas en México o Asia cuyo embalaje asegura que están fabricadas en USA. Ocasionalmente, alguna compañía atribuye a sus cuerdas propiedades que violan de forma manifiesta las leyes de la física. Para nosotros, más comprometidos con el sonido que con la física de materiales, la prueba del algodón es probar tanto las distintas variedades que fabrican las grandes marcas como las que comercializan los pequeños luthiers bajo su nombre. Dicho “a la pata la llana”: El bar de la esquina nunca venderá tanto como el McDonald’s pero sus hamburguesas pueden ser incluso mejores.

Viviendo en un mundo material.

¿Por qué los fabricantes discuten tanto sobre el diseño y tan poco sobre los materiales? Quizá sea porque los materiales son un terreno tan objetivo que casi no dejan cancha a la especulación. Nos vamos a encontrar aquí a tres familias principales (naturalmente, hablando de instrumentos eléctricos): cuerdas de acero inoxidable, de níquel y de níquel puro. Aunque cada fabricante usa su propia aleación se puede decir en general que:

– Todas las cuerdas arriba mencionadas tienen un núcleo de acero.
– Las cuerdas llamadas de níquel tienen un entorchado que, en realidad, es de acero con un baño de níquel.
– Las cuerdas de níquel puro sí tienen un entorchado de níquel.
– Dado que el níquel no es un material ferromagnético (error, el níquel es ferromagnético), para un mismo calibre las cuerdas de acero dan mucho más volumen.
– Asimismo, las cuerdas de acero tienen un timbre más brillante y, puesto que el acero del que hablamos es acero inoxidable, son también más duraderas.
– Por otra parte, las cuerdas con más níquel producen un timbre más cálido y un menor impacto sobre los trastes.

Hace años algún fabricante comercializó cuerdas con un entorchado externo de cobre. Los “slappers” las adoraban, hasta darse cuenta de la corta vida que tenían unos juegos tan caros. El último aporte, en tema de materiales, es el entorchado externo de oro que llega a doblar el tiempo de duración de la cuerda y que produce un timbre característico (Onasis usaría éstas).

Nuclear sí, por supuesto.

Para que una cuerda suene “musical” debe ser capaz de vibrar en una serie de sobretonos exactos y esto no podría lograrse si la cuerda, a partir de un determinado calibre, fuera un solo filamento de cable grueso. Por eso, cualquier cuerda de un calibre superior a un 0’20” y algunas de calibre inferiores se componen de un núcleo y una o varias capas de entorchado.

Según algunos diseñadores, todas las aleaciones de acero inoxidable suenan más o menos igual; el factor más importante para determinar el timbre sería la relación núcleo-entorchado (core-wrap ratio). Algunos fabricantes trabajan con un núcleo muy fino y un entorchado muy grueso, buscando más brillo y flexibilidad, pero encontrándose también con una disminución del volumen y el “sustain” y la cuerda que se desafina antes. En cualquier caso, una mayor flexibilidad permite que la cuerda ascienda más por la escala de sobretonos y que éstos se ajusten más en alineación, mientras que una mayor rigidez hace que los armónicos vayan desplazándose (desafinándose) hacia los agudos (efecto piano). La relación núcleo-entorchado también afecta al tacto de la cuerda, al que los músicos suelen llamar “tensión” (no confundir con suspense), pero que en realidad se usa la combinación de la flexibilidad y la verdadera tensión (medida en libras, kilos, etc.) requerida para afinar la cuerda. Una cuerda con un núcleo más pesado es más rígida y ofrece más resistencia. Los fabricantes dedican mucho tiempo y esfuerzo buscando un buen tacto en sus productos, no sólo en cada cuerda individual sino en los juegos completos (tensión compensada). Existen dos formas de hacer los núcleos: cable de sección hexagonal (la mayoría) y cable de sección circular. El núcleo hexagonal produce una cuerda más brillante y más estable, ya que el entorchado permanece fijado por las esquinas a lo largo de toda la extensión del núcleo. Las cuerdas de núcleo redondo tienen menos cámara de aire debajo del entorchado (más masa, más volumen) y, en consecuencia, menos espacio donde acumular sudor y suciedad (mayor duración) pero permiten que el entorchado se deslice más fácilmente si no se fija con el debido cuidado. Algunos fabricantes aplanan una sección del núcleo a unos 45cm del extremo libre de la cuerda, esto ancla el entorchado y, al mismo tiempo, hace la cuerda más flexible y brillante. Algunas compañías modifican el entorchado una vez instalada sobre el núcleo (“Groundwound” “Halfround”) para hallar un compromiso entre el tacto de una “Flatwound” y el brillo de una “Roundwound”. Las cuerdas “compresión-wound” pasan por rodillos que aplanan el entorchado exterior contra las partes internas de la cuerda. Otra forma de conseguir el mismo efecto, pero sin alterarlas mecánicamente. Los materiales, una vez instalados, se utilizan para el entorchado externo de un cable de sección díptica (oval-shape) con lo que además se logra menor fricción en el traste y menor siseo de la cuerda.

Cruzar el puente, pero mojándose.

En los 70 aparecen por primera vez en el mercado las cuerdas llamadas “exposed-core” (para bajo principalmente) cuyo entorchado termina justo antes del puente, de modo que el núcleo desnudo pasa sobre la selleta (mayor flexibilidad y sustain). Tras esto muchas compañías desarrollan una solución intermedia (que remedio, el inventor del “exposed-core” lo había patentado), las cuerdas ”Taper-wound” (usualmente mal llamadas “Taper-core”), que tienen una sola capa de entorchado sobre la selleta. A favor: Si la flexibilidad es importante en toda la longitud de la cuerda, es crítica en los llamados puntos testigo (winesspoint) de los cuales uno es móvil (el punto donde se pisa la cuerda) pero el otro es fijo (la selleta). En contra: Una cuerda debería ser uniforme, en relación a la distribución regular de sobretonos, tanto en diámetro como en masa. Si eliminamos masa de un extremo, cuando octavemos el traste 12 estaremos desafinando, en una medida casi imperceptible, el resto de las notas (no importa en vivo, pero sí en estudio).

Marcas y fabricantes.

¿Hacen las pequeñas marcas sus propias cuerdas? No, pero esto no significa que te vendan la misma cuerda que el fabricante hace para su marca principal. Cada marca tiene su propio diseño que el fabricante respeta escrupulosamente. Algunos incluso suministran los materiales y envasan los juegos previo control calidad.

A mano o a máquina.

He aquí el terreno más disputado entre fabricantes. Ninguna cuerda es hecha 100% automáticamente y nadie hace el entorchado alrededor de un núcleo con un par de tenazas. En ambos sistemas el núcleo gira en una especie de torno; en una cuerda “hecha a mano” un trabajador guía manualmente el cable del entorchado sobre el núcleo según este gira, controlando tensión y agudo de entradas; en el proceso automático esta operación lo hace un carro motorizado y los distintos parámetros son controlados y corregidos por un ordenador. Los “automatistas” dicen: “hay un límite para lo que la mano y el ojo pueden hacer. El más mínimo error arruina una cuerda”. Llevando esta filosofía a su extremo algunos de ellos incluso fabrican las máquinas que usan durante el proceso y las van computerizando a medida que se abarata la microelectrónica. Por otro lado los “manualistas” argumentan: “Las cuerdas comparten la misma naturaleza de los instrumentos, cada cuerda es distinta. Un hombre es un ordenador viviente de mayor potencia que cualquier máquina. A lo largo de un proceso manual cada instante es un control de calidad”. No sacar de todos modos la impresión de que la automatización elimina el control llevado a cabo por personas. Muy por el contrario los controles son repetidos y rigurosos. ¿Puede un ordenador ser más preciso que un operario que lleva 30 años perfeccionando el mismo proceso en la misma máquina?, quien tenga la respuesta que tire la primera semifusa. Personalmente prefiero (a igual relación calidad esto es sonido-duración-flexibilidad-precio) mantener con mi dinero a un operario que amortizar un microchip.

Decisiones.

Después de todo te van a seguir gustando las mismas cuerdas que antes de leer este artículo. Entonces ¿llevas tres páginas dejándote los ojos para nada?, no, porque si por lo que sea dejas de encontrar las que te gustan en las tiendas, puede que esta pequeña guía te ayude a encontrar lo más parecido (o algo que te guste más) con un mínimo de tanteo y corrección (gastando menos pelas, vamos). Algunos bajistas que usan cuerdas muy pesadas notan que el brillo de estas se apagan rápidamente. Esto se previene sobretensando la cuerda en el momento de la instalación, aproximadamente un tono y luego volviendo después a la afinación estándar. Este procedimiento es absolutamente inútil para las cuerdas viejas pero prolongará el brillo de las nuevas.”

**********************************

Es interesante, verdad?

En unos días publicaré la segunda parte.

Salud y muchos bolos!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Comentarios (16)

Sí es muy interesante. Los principiantes no suelen caer en ello, pero con los años te das cuenta de la importancia de dos elementos que influyen de manera tremenda en el sonido del instrumento: las púas (o la forma y longitud de las uñas si usas exclusivamente dedos) y las cuerdas. Es curioso como simplemente usar un calibre distinto dentro del mismo tipo y marca de cuerdas (o incluso mezclar tu calibre habitual con algunas cuerdas de otro diferente), cambiar de marca de cuerdas incluso siendo del mismo material o cambiar de material, hace que tengas una guitarra con una voz muy diferente; con la púa pasa exactamente lo mismo.

Hablando de algo exótico que se lee en el texto, diré que he probado cuerdas con chapado de oro, en concreto Optima Gold y, sinceramente, no me gustaron demasiado. Al final, cada uno tiene sus gustos personales y tira de experiencia personal; tengo una ES335 con la que uso siempre cuerdas de acero sin entorchado plano (011 – 052) para darle algo más de chispa en agudos y abrirle el sonido, una Les Paul 1958 que suena mucho más compensada con cuerdas de acero con recubrimiento de niquel (010-046) y, para culonas, Thomastik de entorchado plano (013-053 e incluso 014, porque soportan menos tensión, al menos aparente, que otras marcas). Sin embargo, a mí me gustan las guitarras tirando a abiertas y brillantes y, conociendo bien el instrumento y a base de ensayo-error, he sabido perfilar el tono del mueble a mi gusto mediante el uso de cuerdas y púas según me haya interesado. Seguramente cambiando de guitarras ya no funcionaría, y seguramente, si el gusto de otro instrumentista es diferente al mío, mi fórmula tampoco sería válida.

¡Espero el próximo reportaje y muchas gracias!

Responder

Hola David.

Pues yo antes tenía claro que cuerdas usaba en cada guitarra, pero después de más de un año cambiando de marca cada dos meses para hacer el test, me he quedado un poco confundido jajaja

Que casualidad, usamos prácticamente las mismas cuerdas. En mi Heritage tipo 335 uso el mismo calibre que tu pero en níquel puro, es la que más me ha convencido. En las de caja uso exactamente las mismas que tu en los mismos calibres, 0’013-0’014, dependiendo de como tenga la tendinitis. Antes siempre iba haciendo combinaciones de cuerdas sueltas hasta que descubrí las Thomastik, que tienen el grosor ideal, muy parecido al que yo montaba combinando cuerdas.

En las guitarras de caja me gustan las flatwouns, pero hay temporadas en las que toco jazz a dúo con una cantante, y entonces le coloco unas de níquel puro con entorchado normal, que son algo más cantarínas. Para el dúo me gustan más, en cambio en un contexto de grupo prefiero las planas con un calibre gordo en agudos… Es todo un mundo esto de las cuerdas.

En unos días publicaré la segunda parte, las catas.

Saludos.

Responder

Esta vez no lo has compartido en Facebook y casi me lo pierdo! Gracias por otro meticuloso e interesante artículo, como siempre esperamos con ansia el siguiente.

Yo en la Sheraton (tipo 335) Thomastik Swing 0.11, en la Ibanez (tipo 175) al fin me he atrevido a ponerle unas 0.12 y estoy más que contento. Me habían metido tanto miedo con las tendinitis…

Por cierto, una vez probé un juego de D’addario Chromes y me vino una cuarta defectuosa (no quintaba), la primera vez que me pasa.

Responder

Hola Jose Luis.
Esta primera parte de “Cuerdas de jazz” no lo he compartido en ningún lado porque realmente publico algo que no he escrito yo. Cuando saque la segunda parte, con las pruebas de cuerdas, ya lo gritaré a los cuatro vientos. Como para no sacarlo, después de casi año y medio probando cuerdas!

La tendinitis suele ser producto de malos hábitos posturales en la mano izquierda más que de cuerdas gruesas. Es cierto que cuando llevas la muñeca tocada, unas cuerdas gordas pueden ser el detonante fatal para entrar en una tendinitis, pero el grosor de las cuerdas no es tan peligroso como lo pintan, siempre y cuando esté bien ajustada la altura. Otra cosa es lo que cuesta mover los calibre gordos, pero eso es otro cantar.
Eso si, si te acostumbras a tocar con un 0’014 -que con Thomastik, por su calibre compensado, no es ningún disparate- vas a tener unos agudos gordos y redondos, después no vas a poder vivir sin ellos. Algo así me ha pasado, pero bueno, no adelanto datos del test que estoy a punto de publicar 😉

Saludos.

PD.- Te puedes suscribir al blog y te llegará un aviso cada vez que publique. Es gratis y lo seguirá siendo (…de qué me suena eso??).

Responder

Lo de las Thomastik .014, cuando lo he comentado alguna vez, ha provocado bastantes suspicacias. Pero claro, todo hay que ponerlo en su contexto: guitarra de caja, acción muy baja y nada de bendings etc., si a eso le sumas que esas cuerdas, bajando de calibre 012 son como chicles, empieza a haber luz en el asunto. Ese calibre sólo lo he tenido en una Benedetto y en una ES175 y, la verdad, es difícil volver atrás para tocar jazz puro y duro. Por ejemplo, en stratocaster y tocando blues no soy capaz de mover más de un 010 sin que la tendinosis me susurre a los oídos.

Responder

excelente nota

Responder

lo que si note es que el calibre de Thomastik esta en el medio de las otras marcas, por ejemplo un 0.12 de Thomastik seria como un 0.11 y un 0.12 de las otras marcas

Responder

Hola Rafa.
Creo que entiendo qué quieres decir, aunque el 0’012 indica el grosor de la cuerda, por tanto un 0’012 tiene que ser el mismo en cualquier marca. Si estuviese entre 0’011 y 0’012, sería 0’0115 y tendrían que señalarlo así en el envoltorio, como hace Martin por ejemplo, tienen unas primeras de acústica que son de 0’0115.
Otra cosa es la dureza del material, y ahí es cierto que Thomastik usa un acero diferente para sus primeras, más blando y maleable.
A ver si tengo tiempo para publicar pronto la segunda parte de la review de cuerdas porque hay una tabla muy interesante de grosores y tensiones en kilogramos de diferentes marcas.

Un saludo.

Responder

La cosa de las Thomastik es que digamos “mezcla” calibres. Un juego de 0.011 lleva una prima de 0.011 (lógicamente, como el resto de marcas) pero el calibre del resto de cuerdas va aumentando en menor proporción que en otras marcas (para mi, un acierto). La sexta de unas Thomastik 0.011 es una 0.047 mientras que por ejemplo en las D’Addario Chromes es una 0.050

Responder

Ah vale, que te referías al calibre compensado del juego completo.
Soy usuario de Thomastik desde hace muchos años, las Swing, BeBop y últimamente las George Benson, y si, el calibre más fino en las cuerdas de arriba es una acierto.
La semana que viene publicaré la segunda parte de la review de cuerdas y ahí aparecen las tres que te digo entre muchas otras.

Saludos.

Responder

a mi me da placer pisar las notas con las flat. Me gustaria si puedes hacer un análisis de La Bella Nylon Black, que tienen un sonido interesante y distinto por lo que escuche pero no las probe nunca, excelente análisis, gracias por el esfuerzo

Responder

Hola Rafa.

Pues ya me habría gustado incluir unas cuerdas de nailon en el test, pero no he encontrado por ningún sitio. No obstante, ya te digo que mi curiosidad por probar cuerdas nuevas ha quedado más que saciada. Estoy saturado de tanta cuerda.
Ahora vuelvo a usar las mismas cuerdas que usaba antes de empezar el test y va a ser así por una buena temporada, necesito centrarme jajaja.

Saludos.

Responder

Yo utilizo siempre 0.11 en la 335 y en la strato. No me gustan con menor calibre. Y en la 335 me gusta que la 3ª sea entorchada.

En las de caja,175 me gusta el 0.12 y lógicamente flatwounds.

Hablando de marcas, no me gustan las Thomastik.Debo de ser raro, pero las encuentro demasiado sonido a lata. Y no me gusta nada el calibre de las cuerdas graves. Incluso en juegos de 0.12 noto que me falta calibre en las graves. En mi opinión, los juegos de Thomastik pecan de poco calibre en cuerdas graves .Por esta razón nunca he podido con ellas.

Últimamente probé las Piramyd, tanto en níquel 11-50 como las flatwound 012 .Me iban bien por los calibres de las graves , pero realmente no las encuentro nada del otro mundo. La flat están bien..

La marca que más me gusta creo que es Newtone. Las de níquel, electric masters, me van muy bien por el calibre 11-52-. Y las flat 12-54 son bastante buenas. Las recomiendo porque además son de los pocos que siguen haciendo todo bastante manual.Es una empresa muy pequeña.
En fósforo-bronce, para acústicas, son excelentes cuerdas también.

Saludos

Responder

Perdón, quería matizar que las Newtone archtop no son flatwounds sino que llevan un doble entorchado de níquel, que las hace más suaves y menos brillantes que las roundwound de entorchado normal. Se utilizan para jazz también, y es otra alternativa a las flatwound. Yo las probé en su día y estaban bien.

Saludos

Responder

He usado por muchos años las Chrome de D´addario 0.11 y suenan muy bien pero cuando se conecta la guitarra. Uso una D´angelico con la pastilla incrustada y una Epiphone Emperor Regent con la pastilla flotante, las dos con pastillas Kent Armstrong. Sin embargo me gustaría conocer que cuerda debería colocar para obtener un sonido con más proyección en lo acústico pues las cuerdas flatwound me parece que esconden los armónicos. Gracias por tus comentarios

Responder

Hola Mauricio,

Normalmente uso D’Addario Pure Nickel para favorecer el sonido acústico, porque también me cansé del sonido muerto de las planas cuando no amplificaba la guitarra. Las cuerdas de niquel puro tienen un brillo agradable que va disminuyendo con el uso y llegan a tener un sonido muy cálido. La pena es que se oye el deslizamiento de los dedos, algo que si tienes costumbre de las planas es bastante cargante.

Otra opción por su buen sonido son las Thomastik Bebop, pero al tener el calibre reducido en las cuerdas 3ª,4ª y 5ª, pierde mucha tensión y eso no favorece el sonido acústico, a no ser que uses un calibre gordo, de 0’013 o 0’014. Tienen un entorchado semi plano, creo recordar, y el roce de los dedos con la cuerda no suena mucho.

Algunos guitarristas usan cuerdas de bronce -de acústica- en sus archtops, y consiguen sacar un sonido acústico con más volumen, pero no son muy prácticas para tocar amplificado porque suelen estar descompensadas de volumen y hay que trastear los 6 tornillos de la pastilla para que suenen todas al mismo nivel, y a veces ni así.

Un saludo y bienvenido al blog.

Responder
A %d blogueros les gusta esto: