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Guitarras de Jazz

DV Mark Jazz 12

marzo 16, 2019

Elegante, llamativo y ligero, muy ligero.

“Fabricado pensando exclusivamente en los guitarristas de jazz”, así reza la publicidad de este amplificador de transistores creado por DV Mark, la división de guitarra de la compañía italiana Mark Bass, conocida por hacer amplis de bajo sumamente ligeros y con un cono amarillo (…te suena?). Parece que una de las prioridades de la compañía ha sido siempre la portabilidad de sus equipos, y hay que reconocer que han conseguido muy buenos resultados.

 

 

Este amplificador, diseñado en Italia y fabricado en Indonesia, se comercializa en tres versiones: Little Jazz (1×8″), Jazz 12 (1×12″) y Jazz 212 (2×12″), pequeño, mediano y grande respectivamente. Solo difieren en su tamaño y en el altavoz que portan, porque el amplificador es el mismo para los tres modelos. Esto puede crear confusiones, ya que el nombre del amplificador, independientemente del mueble, es “Little Jazz”, como el modelo más pequeño de la serie.

Es de transistores y su potencia es de: 50W según la página oficial de DV Mark, 45W según el manual del ampli y 60W según la mayoría de vendedores. Me quedo con los 45W del manual, que es el que más confianza me inspira. Esta potencia se puede ampliar a 60W conectándole otro altavoz externo de 8 ohm. como mínimo. En la publicidad de este amplificador que hacen la mayoría de vendedores hay un dato algo engañoso sobre la potencia, y es que lo venden como “60W a 4 Ohmios”, eso es cierto pero claro, el altavoz que trae de serie es de 8 Ohmios, por tanto habría que venderlo como 45W ampliables. En fin, un poco marrullero el asunto.

El aspecto externo llama mucho la atención, con su tapizado color crema y sus cantoneras de piel negra -imprescindible llevarlo con funda, se mancha con mirarlo-, típico toque de diseño italiano. Las juntas del tapizado quedan en el frontal, muy a la vista, y eso lo afea un poco cuando empiezan a notarse y despegarse, porque con el tiempo van despegandose. Seguramente si el tapizado hubiese sido negro ni habría reparado en este detalle.

Pero además de la imagen hay algo que hace este mueble especialmente atractivo: su peso. El Jazz 12 pesa 8’6 insultantes y maravillosos kilos. El más pesado es el más grande -obviamente-, aunque solo pesa 13 kg., no está nada mal para ser un 2×12. Los elementos que hacen estos amplificadores tan livianos son dos: los altavoces de neodimio (DV Mark Custom) y el mueble de contrachapado muy ligero de 1’5 cm. de grosor.

 

 

Para agarrarlo lleva un asa de piel auténtica que, además de ser atractiva, tiene un tacto agradable y da gusto llevarlo de la mano. Seguramente si pesara treinta kilos no diría lo mismo, aunque llevara el mismo agarradero.

 

La parte de los controles es bastante básica, solo lo necesario: volumen, graves, medios, agudos y reverb, para qué más. En el mismo plano que estos controles está la entrada del jack y una pequeña entrada auxiliar para conectar con un mini-jack cualquier dispositivo de audio y poder practicar en casa sobre bases -por ejemplo- sin tener que encender el ordenador.

Como decía antes, los tres modelos de este amplificador llevan serigrafiado “DV LITTLE JAZZ” debajo de la entrada de la guitarra, aunque el modelo sea “Jazz 12” o “Jazz 212”, todos llevan el mismo amplificador, sin embargo solamente se comercializa como “Little Jazz” el del altavoz de 8″.

 

 

En el dorsal nos encontramos con el pulsador “GND LIFT” que sirve para eliminar ruidos por bucle de masa, si los hubiese, por ejemplo cuando nos conectamos a mesa por el “LINE OUT”, que está justo debajo. Lo sigue otro interesante pulsador para desconectar el altavoz, muy útil si queremos tocar con auriculares y no molestar. Después está la salida para altavoz externo y la de auriculares en mini jack. Un dorsal bastante completo.

Detrás también está la salida de aire del ventilador. Este amplificador que estoy probando es de 2014, primer año de fabricación y el ventilador está funcionando continuamente, desde que enciendes el ampli. El ruido del ventilador se oye y puede llegar a ser molesto, de hecho muchos usuarios de este amplificador se quejaban de este problema. Para ser justos he de decir que los ventiladores de mi PC suenan igual o más fuerte. En las nuevas ediciones de este ampli han colocado un termostato que enciende el ventilador solamente cuando es necesario y además lo han colocado en el interior de la caja, por tanto ese problema pasó a la historia.  

 

 

Desatornillando la tapa de atrás para ver las intimidades del ampli me encontré con esto:

 

 

Bricolaje puro indonesio, rozando la chapuza. Hay que ver, con todo el glamur que tiene por fuera y en cuando le levantamos la falda… pero bueno, realmente no importa mucho el material con que han hecho el cajón para la electrónica (o si), es funcional y vale, eso si, lo podían haber pintado de negro. También salta a la vista que el pegamento usado para el tapizado tampoco es muy bueno, de hecho he tenido que pegar con cola de contacto algunos cantos de tolex despegados, sobre todo en el interior del amplificador. Aunque la verdad es que ya es mala leche ponerse a mirar el amplificador por dentro, a quien se le ocurre.

 

PROBANDO EL JAZZ 12

Son muchos los que dicen que Polytone ha muerto después de que nacieran los DV Mark Jazz. A mí me parece mucho decir, más que nada porque ya existen otros fabricantes (Henriksen, Mambo, Quilter…) que han dejado el listón bastante alto, y aún así no han conseguido desbancar al clásico entre los clásicos, aunque eso es solo mi opinión. Vamos a verlo y oírlo y juzguemos nosotros mismos.

 

 

He probado este amplificador con varias archtops y no ha sido difícil obtener un tono jazzy con todas, solo hay que trabajar un poco la ecualización y en unos minutos tienes el tono.

Los graves en este amplificador están muy presentes, demasiado a mi gusto. Para que no hicieran “bola” los he tenido que bajar mucho, como a una cuarta parte de su recorrido. Creo que los diseñadores de este ampli deberían haber tenido en cuenta que las archtops grandes ya tienen de por sí muchos graves, y si además haces que el amplificador también los tenga, pues tenemos un problema.

 

 

Los medios también son muy poderosos, algo lógico en un amplificador pensado para tocar jazz. Tienen un sonido cálido y lleno hasta que los pasas de algo más de la mitad, entonces añaden un ataque comprimido bastante incontrolable que no me ha gustado. Además, al subirlos mucho, ensucian bastante y restan definición, algo que para solear puede hasta estar bien si buscamos ese sonido, pero para hacer comping resulta bastante cargante. No obstante tiene unos buenos medios, aunque no son dóciles.

Los agudos son agradables, nada estridentes, hay que subirlos mucho si quieres un sonido brillante. Los guitarristas acostumbrados a amplis “normales” van a echar en falta más agudos y presencia.

La reverb es digital cien por cien y se nota, suena a eso. Tiene una cola muy larga y hay que usarla con mucha moderación o directamente no usarla. No es de mi agrado.

El mejor sonido que he logrado ha sido bajando graves y subiendo medios y agudos con moderación, con más medios que agudos. El resultado obtenido es aceptable, muy jazzy. Suena con cuerpo aunque noto que le falta algo de definición.

De volumen anda más que sobrado para tocar sin problema en pequeñas formaciones de jazz. De hecho los 45W que tiene dan mucho de sí, aunque no nos engañemos, no dejan de ser 45W y en ocasiones, contadas pero existentes,  puede faltarnos potencia.

Podemos enroscar el volumen al máximo y sigue manteniendo el limpio, aunque cuando pasamos el volumen algo más de la mitad se vuelve un poco díscolo, sobre todo si usamos humbuckers, que va a ser lo más posible si vamos a tocar jazz. Para tocar en formaciones más cañeras se puede quedar corto si no lo pasamos por mesa, suponiendo que llevemos mesa y monitores, claro.

Si pensamos en añadirle un bafle externo de refuerzo, conviene saber que los que comercializa DV Mark no llevan el altavoz “Custom”, fabricado especialmente para este amplificador, sino que llevan el altavoz “Neoclassic”, que es más brillante y puede entrar en conflicto directo con nuestros intereses.

 

VÍDEO

  • La grabación ha sido hecha con una guitarra Guild X-170 (1988) con cuerdas D’Addario Pure Nickel 0’012, tarjeta de sonido Audient ID22 y micro Sennheiser MD441.
  • El audio está sin edición alguna, la poca reverb que suena es la del amplificador.
  • Es aconsejable escucharla con auriculares si no tienes unos buenos altavoces.

 

CONCLUSIONES

DV Mark ha creado un amplificador bueno, bonito, barato y muy jazzy, enfocado a un nicho de mercado en el que no tiene rival. Nos ofrece un sonido más que aceptable y unas generosas prestaciones a un precio imbatible, 450 € aproximadamente. Nadie te va a dar más por ese dinero. Si quieres más potencia y definición ya tienes que irte a otra gama de amplificadores y gastar más del doble de lo que cuesta este.

La portabilidad (8’6 Kg.) también es un factor decisivo a la hora de valorar este producto. Un amplificador que podemos levantar con el dedo índice sin esforzarnos, se convierte en algo tremendamente deseable para los guitarristas que cargan y descargan mucho. 

El tema del tolex que se despega y el acabado interno de baja calidad es algo que, como se suele decir, “no afecta para nada al sonido” y además no se ve, pero creo que no le costaría nada a los fabricantes hacerlo mejor, porque es realmente cutre.

No obstante, yo sigo con mi viejo Polytone Mini Brute III, aunque pese más.

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Y esto ha sido todo por hoy amigos.

Salud y bolos!

 

 

 

 

 

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